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¿Qué pasa cuando uno habla solo?

Se dice que hablar solo es cosa de locos.

Seamos conscientes o no, todos lo hacemos…

Todos charlamos con nuestro propio yo cada día, con más o menos frecuencia:

«tranquilo»

«espera»

«ahora no»

 «cómo he podido ser tan tonto»

«qué bien lo hice»

Tendemos a hablarnos más en los momentos críticos, en los que tenemos miedo o algún problema, incluso podemos hacerlo en voz alta o en susurro.

«Hablar solo» en realidad es una habilidad que tenemos los seres humanos y que va madurando con los años. En realidad es muy bueno hablarse a sí mismo. Pero hay que cuidar qué nos decimos y hacernos cada vez más conscientes de esta voz interior. Porque podemos ser muy tiranos con nosotros mismos criticándonos e insultándonos continuamente o podemos ser muy indulgentes y hacernos la víctima frecuentemente. El diálogo interior es lo que nos va encaminando en la dirección que queremos… o no.

Es importante darnos instrucciones correctamente que nos dirijan hacia nuestros objetivos. A veces ocurre que estamos en un mal momento, nos va surgiendo una dificultad tras otra y nos vamos metiendo en una espiral de pensamientos en forma de quejas y desesperanza que nos aturde y deprime. Este contenido mental comienza a ser automático y llegamos a creerlo. En estas situaciones hay que actuar.

Cuando te empieces a encontrar desanimado y sin ganas de nada tienes que decir «basta!» y pararte a mirar en cómo estás valorando las cosas, qué te estás diciendo.

Una cosa es tener problemas y otra dejarse llevar y caer en picado. A ver, desconfía de lo que te estás relatando cuando estás en los momentos de bajón. Partiendo de que veas la desmotivación como un mecanismo defectuoso en tu forma de pensar, podrás comenzar a analizar y transformar ese discurso insano. Puedes ir problema a problema mirando cómo te hablas sobre ello. También puedes analizar qué te desanima y de ahí qué te estás diciendo.

Por ejemplo:

Qué asco de vida! Nada me sale bien, ni mi trabajo ni mi… ni mi… ni mi…=======================> a ver… las cosas se tuercen debo centrarme en cómo solucionarlo, cuidaré mi salud y haré cosas que me animen, venga no decaigas, tengo que poner atención si otra vez estoy dando vuelta a ideas deprimentes, son «paranoias», no son reales, no te las creas, lo que quiero es estar bien, me gustan muchas cosas, me gusta vivir y disfrutar, pasaré este bache y todo volverá a su cauce. Alerta con los mensajes tóxicos! Todo el mundo tiene problemas, venga venga no te abandones, busca la salida de este laberinto…

Hay que aprender a hablarse a uno mismo.