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¿Puede ser malo ponerse a dieta?

Las dietas drásticas sostenidas en el tiempo conducen a los individuos sanos hacia episodios de bulimia, que pueden instaurarse y ser muy difíciles de superar.

Se ha demostrado que reducir la dieta a la mitad durante un periodo de 6 meses tiene los siguientes efectos:

  1. Las personas se obsesionan con la comida (preocupación constante por la comida, el tema interés y de sus actividades se convierte en todo lo relacionado con la cocina y la alimentación y cuesta concentrarse en otra cosa).
  2. Cambia el comportamiento al comer (aislarse, comer en silencio, excesiva atención al acto de comer y búsqueda de estimulantes del sabor).
  3. Se sufren atracones de comida.
  4. Una fuerte bajada de la autoestima.
  5. Aunque la dieta se de por finalizada, los problemas emocionales (irritabilidad, agresividad y ansiedad) continúan, viéndose que varían de persona a persona. Así como, los sentimientos de inadaptación social y aislamiento, problemas para tomar decisiones, falta de interés sexual, problemas de concentración, comprensión y en el sistema de alerta.
  6. Se produce un efecto rebote en el peso (aumento del peso por encima del inicial) y la consiguiente preocupación por la imagen corporal.
  7. También se producen problemas físicos, como síntomas gastrointestinales, dolor de cabeza, mareo, hipersensibilidad a la luz y al ruido, intolerancia al frío…

La restricción alimenticia pone en riesgo nuestro sistema, mente y cuerpo se vuelven contra uno mismo, llegando a enfermar.